Primarias: virtudes (aparentes) y vicios (ocultos) de un injerto americano
- Por Yves Mény
Páginas 27 a 40
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- MÉNY, Yves,
- Mény, Yves.
- Mény, Y.
https://doi.org/10.3917/pouv.154.0027
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https://doi.org/10.3917/pouv.154.0027
Las primarias se originaron en Estados Unidos a finales del siglo XIX, cuando el Partido del Pueblo estaba en el apogeo de su influencia. Durante mucho tiempo, se consideraron una dimensión específica y «exótica» de la política estadounidense y un instrumento antipartidista, ya que los dos partidos dominantes perdían control del proceso electoral. Curiosamente —y sin realizar un análisis en profundidad—, los partidos de izquierda en Europa, especialmente el Partido Socialista en Francia y el Partido Democrático en Italia, se han subido a este carro. Tal comportamiento puede explicarse como un intento desesperado de hacer frente al doble problema de liderazgo y representación que los aparatos tradicionales de ambos partidos eran incapaces de resolver. Este injerto puede ofrecer soluciones a corto plazo, pero con el riesgo de acentuar la transformación, con un vaciado de los partidos parlamentarios clásicos en Europa.