La desobediencia como principio de la democracia
- Por Sandra Laugier
Páginas 43 a 54
Citar este artículo
- LAUGIER, Sandra,
- Laugier, Sandra.
- Laugier, S.
https://doi.org/10.3917/pouv.155.0043
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- Laugier, S.
- Laugier, Sandra.
- LAUGIER, Sandra,
https://doi.org/10.3917/pouv.155.0043
Este artículo examina las justificaciones de la desobediencia civil desde un principio moral, que no radican en la libertad abstracta sino en la confianza en uno mismo: animan al individuo a rechazar la ley común y aceptada por los demás, basándose en su propia convicción de que es injusta e indigna. Lejos de marcar un rechazo o una acción en el margen de la política, los actos de desobediencia reclaman una ampliación de los derechos y libertades que una democracia debe garantizar a sus ciudadanos. La desobediencia solo puede hacerse en democracia, cuando se agotan en la vida pública las condiciones de diálogo en las que razonablemente se podría expresar el desacuerdo, cuando a uno le privan de su voz. La desobediencia es entonces un recordatorio del principio de la democracia, que es la expresión igual e incondicional de cada uno.